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Francisca y la muerte

 Francisca y la muerte

Santos y buenos días- dijo la Muerte, y ninguno la pudo reconocer porque venía con su trenza retorcida bajo el sombrero y su mano amarilla en el bolsillo.

-Quisiera saber donde vive la señora Francisca.

-Allá arriba- le respondieron, señalándole el camino.

Andando, la Muerte vio que eran las siete de la mañana. «Para la una y cuarto está anotada Francisca: menos mal, poco trabajo, un sólo caso», se dijo satisfecha de no fatigarse. Y llegó a casa de Francisca:

Por favor con Panchita- dijo adulona la Muerte.

-Abuela salió temprano- contestó una nieta.

-¿Y a qué hora regresa?- preguntó.

-¡Quién lo sabe!- dijo la madre de la niña-. Depende de los quehaceres que tenga en el campo. 

El cuento de los tres hermanos, Harry Potter

El cuento de los tres hermanos (Las reliquias de la muerte) aparece en "Harry Potter y las Reliquias de la muerte".

El Cuento de los Tres Hermanos era un cuento incluído dentro de Los Cuentos de Beedle el Bardo, libro que Albus Dumbledore le legó a Hermione Granger luego de su muerte, con el símbolo de las Reliquias de la Muerte impreso en el título para que ellos descubriesen el misterio de las Reliquias. La historia hace referencia a tres hermanos de las antigüedad, los hermanos Peverell: Antioch Peverell, Cadmus Peverell e Ignotus Peverell, quienes fueron los legítimos dueños de las Reliquias. 

Este símbolo representa a las Reliquias de la Muerte, la linea vertical representa la varita de saúco,el circulo la piedra de la resurrección y el triángulo la capa de la invisibilidad.

Cuenta la historia: 

Chistes cortos para niños IV

- Pedrito, ¿qué planeta va después de Marte?
- Miércole




- ¿Qué le dijo un árbol al otro?
- Nos dejaron plantadas.





Un niño entra a una óptica y le dice al vendedor:
– Quiero comprar una gafas, por favor.
El vendedor le pregunta:
– ¿Para el sol?
Y el niño responde:
– No. ¡Para mí!



Fabula de la tortuga y la liebre

En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa, porque ante todos decía que era la más veloz. Por eso, constantemente se reía de la lenta tortuga.

- ¡Miren la tortuga! ¡Eh, tortuga, no corras tanto que te vas a cansar de ir tan de prisa! -decía la liebre riéndose de la tortuga.

Un día, conversando entre ellas, a la tortuga se le ocurrió de pronto hacerle una rara apuesta a la liebre.

- Estoy segura de poder ganarte una carrera - le dijo.
- ¿A mí? -preguntó, asombrada, la liebre.
- Pues sí, a ti. Pongamos nuestra apuesta en aquella piedra y veamos quién gana la carrera.

Chistes cortos para niños III

¿Qué diferencia hay entre una pulga y un elefante?
Que el elefante puede tener pulgas y la pulga no puede tener elefantes.



Esto era un chiste tan pero tan malo, que le pegaba a los chistes más pequeños.



- Mamá, en el colegio me llaman distraído
- Juanito, tu vives en la casa de enfrente


Cuento de Caperucita roja



Había una vez una dulce niña que quería mucho a su madre y a su abuela. Les ayudaba en todo lo que podía y como era tan buena el día de su cumpleaños su abuela le regaló una caperuza roja. Como le gustaba tanto e iba con ella a todas partes, pronto todos empezaron a llamarla Caperucita roja.

Un día la abuela de Caperucita, que vivía en el bosque, enfermó y la madre de Caperucita le pidió que le llevara una cesta con una torta y un tarro de mantequilla. Caperucita aceptó encantada.

- Ten mucho cuidado Caperucita, y no te entretengas en el bosque.
- ¡Sí mamá!

Animales de la granja en español e inglés


Animales de la granja
Farm Animals
Español Inglés Imagen
VacaCow
CaballoHorse
OvejaSheep
GallinaHen
GalloRooster
CerdoPig
PerroDog
PatoDuck
CabraGoat
GansoGoose
AsnoDonkey
GatoCat
ConejoRabbit

Descarga e imprime La vida de Lazarillo de Tormes

La vida de Lazarillo de Tormes


La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades es una novela española anónima, escrita en primera persona y en estilo epistolar, cuyas ediciones conocidas más antiguas datan de 1554.​



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Poema A Colón de Rubén Darío

A Colón

¡Desgraciado Almirante! Tu pobre América, 
tu india virgen y hermosa de sangre cálida, 
la perla de tus sueños, es una histérica 
de convulsivos nervios y frente pálida. 

Un desastroso espíritu posee tu tierra: 
donde la tribu unida blandió sus mazas, 
hoy se enciende entre hermanos perpetua guerra, 
se hieren y destrozan las mismas razas. 

Al ídolo de piedra reemplaza ahora 
el ídolo de carne que se entroniza, 
y cada día alumbra la blanca aurora 
en los campos fraternos sangre y ceniza. 

Desdeñando a los reyes nos dimos leyes 
al son de los cañones y los clarines, 
y hoy al favor siniestro de negros reyes 
fraternizan los Judas con los Caínes. 

Bebiendo la esparcida savia francesa 
con nuestra boca indígena semiespañola, 
día a día cantamos la Marsellesa 
para acabar danzando la Carmañola. 

Cuentos breves latinoamericanos, La Migala - Juan Jose Arreola

La Migala - Juan Jose Arreola

Cuentos Breves Latinoamericanos

La mígala discurre libremente por la casa, pero mi capacidad de horror no disminuye.

El día en que Beatriz y yo entramos en aquella barraca inmunda de la feria callejera, me di cuenta de que la repulsiva alimaña era lo más atroz que podía depararme el destino. Peor que el desprecio y la conmiseración brillando de pronto en una clara mirada.

Unos días más tarde volví para comprar la mígala, y el sorprendido saltimbanqui me dio algunos informes acerca de sus costumbres y su alimentación extraña. Entonces comprendí que tenía en las manos, de una vez por todas, la amenaza total, la máxima dosis de terror que mi espíritu podía soportar. Recuerdo mi paso tembloroso, vacilante, cuando de regreso a la casa sentía el peso leve y denso de la araña, ese peso del cual podía descontar, con seguridad, el de la caja de madera en que la llevaba, como si fueran dos pesos totalmente diferentes: el de la madera inocente y el del impuro y pozoñoso animal que tiraba de mí como un lastre definitivo. Dentro de aquella caja iba el infierno personal que instalaría en mi casa para destruir, para anular al otro, el desomunal infierno de los hombres.

Poema Frente al mar de Octavio Paz

Frente al mar


¿La ola no tiene forma? 
En un instante se esculpe 
y en otro se desmorona 
en la que emerge, redonda. 
Su movimiento es su forma. 


Las olas se retiran 
?ancas, espaldas, nucas? 
pero vuelven las olas 
?pechos, bocas, espumas?. 


Muere de sed el mar. 
Se retuerce, sin nadie, 
en su lecho de rocas. 
Muere de sed de aire.




Poema Cuando estuve en el mar era marino - Jaime Sabines

Cuando estuve en el mar era marino

Cuando estuve en el mar era marino 
este dolor sin prisas. 
Dame ahora tu boca: 
me la quiero comer con tu sonrisa. 

Cuando estuve en el cielo era celeste 
este dolor urgente. 
Dame ahora tu alma: 
quiero clavarle el diente. 

No me des nada, amor, no me des nada: 
yo te tomo en el viento, 
te tomo del arroyo de la sombra, 
del giro de la luz y del silencio, 

de la piel de las cosas 
y de la sangre con que subo al tiempo. 
Tú eres un surtidor aunque no quieras 
y yo soy el sediento. 

No me hables, si quieres, no me toques, 
no me conozcas más, yo ya no existo. 
Yo soy sólo la vida que te acosa 
y tú eres la muerte que resisto.

La Mesa Redonda

Es una forma de discusión oral en la que un grupo de personas aborda un tema específico y/o controversial.


La mesa redonda es una forma de discusión oral estructurada en la que participan entre cuatro y seis personas para conversar y argumentar sobre un tema establecido con anterioridad.

Poema Campana de Federico García Lorca

Campana


En la torre
amarilla,
dobla una campana.

Sobre el viento
amarillo,
se abren las campanadas.

En la torre
amarilla,
cesa la campana.

El viento con el polvo,
hace proras de plata.




Poema Retrato de Antonio Machado

Retrato


Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
?ya conocéis mi torpe aliño indumentario?,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
?quien habla solo espera hablar a Dios un día?;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.