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Francisca y la muerte

 Francisca y la muerte

Santos y buenos días- dijo la Muerte, y ninguno la pudo reconocer porque venía con su trenza retorcida bajo el sombrero y su mano amarilla en el bolsillo.

-Quisiera saber donde vive la señora Francisca.

-Allá arriba- le respondieron, señalándole el camino.

Andando, la Muerte vio que eran las siete de la mañana. «Para la una y cuarto está anotada Francisca: menos mal, poco trabajo, un sólo caso», se dijo satisfecha de no fatigarse. Y llegó a casa de Francisca:

Por favor con Panchita- dijo adulona la Muerte.

-Abuela salió temprano- contestó una nieta.

-¿Y a qué hora regresa?- preguntó.

-¡Quién lo sabe!- dijo la madre de la niña-. Depende de los quehaceres que tenga en el campo. 

La leyenda de la Planchada - Leyendas Mexicanas

 

Antes de que el Hospital Juárez de México se llamara así, tenía el nombre de Hospital de San Pablo. Eran inicios del siglo XX cuando una enfermera de trato dulce y cordial llamada Eulalia trabajaba en él, pero un hecho amargo le cambió la vida. 

A inicios de 1900, Eulalia se enamoró de Joaquín, médico de dicho nosocomio. Ella no podía ocultar las emociones que él le provocaba, por tanto, por ejemplo, le pasaba el instrumental nerviosamente y cometía otras torpezas cuando estaba cerca del Joaquín, hasta que un día la joven se animó a confesarle su amor. 


El cuento de los tres hermanos, Harry Potter

El cuento de los tres hermanos (Las reliquias de la muerte) aparece en "Harry Potter y las Reliquias de la muerte".

El Cuento de los Tres Hermanos era un cuento incluído dentro de Los Cuentos de Beedle el Bardo, libro que Albus Dumbledore le legó a Hermione Granger luego de su muerte, con el símbolo de las Reliquias de la Muerte impreso en el título para que ellos descubriesen el misterio de las Reliquias. La historia hace referencia a tres hermanos de las antigüedad, los hermanos Peverell: Antioch Peverell, Cadmus Peverell e Ignotus Peverell, quienes fueron los legítimos dueños de las Reliquias. 

Este símbolo representa a las Reliquias de la Muerte, la linea vertical representa la varita de saúco,el circulo la piedra de la resurrección y el triángulo la capa de la invisibilidad.

Cuenta la historia: 

Fabula de la tortuga y la liebre

En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa, porque ante todos decía que era la más veloz. Por eso, constantemente se reía de la lenta tortuga.

- ¡Miren la tortuga! ¡Eh, tortuga, no corras tanto que te vas a cansar de ir tan de prisa! -decía la liebre riéndose de la tortuga.

Un día, conversando entre ellas, a la tortuga se le ocurrió de pronto hacerle una rara apuesta a la liebre.

- Estoy segura de poder ganarte una carrera - le dijo.
- ¿A mí? -preguntó, asombrada, la liebre.
- Pues sí, a ti. Pongamos nuestra apuesta en aquella piedra y veamos quién gana la carrera.

Cuento de Caperucita roja



Había una vez una dulce niña que quería mucho a su madre y a su abuela. Les ayudaba en todo lo que podía y como era tan buena el día de su cumpleaños su abuela le regaló una caperuza roja. Como le gustaba tanto e iba con ella a todas partes, pronto todos empezaron a llamarla Caperucita roja.

Un día la abuela de Caperucita, que vivía en el bosque, enfermó y la madre de Caperucita le pidió que le llevara una cesta con una torta y un tarro de mantequilla. Caperucita aceptó encantada.

- Ten mucho cuidado Caperucita, y no te entretengas en el bosque.
- ¡Sí mamá!

Cuentos breves latinoamericanos, La Migala - Juan Jose Arreola

La Migala - Juan Jose Arreola

Cuentos Breves Latinoamericanos

La mígala discurre libremente por la casa, pero mi capacidad de horror no disminuye.

El día en que Beatriz y yo entramos en aquella barraca inmunda de la feria callejera, me di cuenta de que la repulsiva alimaña era lo más atroz que podía depararme el destino. Peor que el desprecio y la conmiseración brillando de pronto en una clara mirada.

Unos días más tarde volví para comprar la mígala, y el sorprendido saltimbanqui me dio algunos informes acerca de sus costumbres y su alimentación extraña. Entonces comprendí que tenía en las manos, de una vez por todas, la amenaza total, la máxima dosis de terror que mi espíritu podía soportar. Recuerdo mi paso tembloroso, vacilante, cuando de regreso a la casa sentía el peso leve y denso de la araña, ese peso del cual podía descontar, con seguridad, el de la caja de madera en que la llevaba, como si fueran dos pesos totalmente diferentes: el de la madera inocente y el del impuro y pozoñoso animal que tiraba de mí como un lastre definitivo. Dentro de aquella caja iba el infierno personal que instalaría en mi casa para destruir, para anular al otro, el desomunal infierno de los hombres.

Las tiras cómicas

Las tiras cómicas (o historietas) son una sucesión de dibujos que, en su conjunto, desarrolla un relato.

Dicho relato suele ser breve y curioso  y divertido.


Fábula de la cigarra y la hormiga .

La cigarra era feliz disfrutando del verano:  El sol brillaba, las flores desprendían su aroma...y la cigarra cantaba y cantaba. Mientras tanto su amiga y vecina, una pequeña hormiga, pasaba el día entero trabajando, recogiendo alimentos.

- ¡Amiga hormiga! ¿No te cansas de tanto trabajar? Descansa un rato conmigo mientras canto algo para ti. – Le decía la cigarra a la hormiga.
- Mejor harías en recoger provisiones para el invierno y dejarte de tanta holgazanería – le respondía la hormiga, mientras transportaba el grano, atareada.

La cigarra se reía y seguía cantando sin hacer caso a su amiga.

El Diosero - Francisco Rojas González

Libro: El Diosero
Autor: Edgar Rojas Gonzalez

Contenido (Cuentos seleccionados):
  • La Tona
  • Los Novios
  • Vacas de Quiviquinta
  • Hiculi Hualula
  • La Venganza de "Carlos Mango"
  • La Triste Historia del Pascola Cenobio
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El Corazón Delator - Edgar Allan Poe

Cuento: El Corazón Delator
Autor: Edgar Allan Poe


¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen… y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia. 

Enlace de descarga:
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El gusanito y la oruga - Cuento corto

En un Parque lleno de grandes árboles, un gusanito comía hojas mientras en una rama cercana una oruga lo observaba con atención.

Llegado el momento, la oruga le preguntó al gusanito:

  • ¿Oye amiguito porque estas comiéndote las hojas de este árbol, no ves que me vas a dejar sin una ramita para la sombra?. 

El gusanito mirándola con cara de pocos amigos, detiene por un momento su trabajo y le responde:

  • ¡Disculpe amiga oruga, yo no puedo perder el tiempo como usted, que se la pasa todo el día durmiendo y no se mueve de esa rama, yo en cambio tengo que trabajar de sol a sol, comiéndome todas estas hojas, así podré crecer y llegar al tope de este árbol, para mirar desde las alturas el mundo!. ¿Ve lo importante que es mi trabajo?. 


Los tres cerditos - Cuento corto

Junto a sus papás, tres cerditos habían crecido alegremente en una cabaña del bosque. Y como ya eran mayores, sus papás decidieron que era hora de que hicieran, cada uno, su propia casa. Los tres cerditos se despidieron de sus papás, y fueron a ver cómo era el mundo.

El primer cerdito, el perezoso de la familia, decidió hacer una casa de paja. En un minuto la choza estaba hecha. Y entonces se echó a dormir.

El segundo cerdito, un glotón, prefirió hacer una cabaña de madera. No tardó mucho en construirla. Y luego se echó a comer manzanas.

Una jirafa estirada - Cuento corto

Una Jirafa Estirada

En el zoológico de la ciudad, había un animal que llamaba la atención más que cualquiera. Todo el mundo la miraba porque era muy bella y muy, pero muy alta. La jirafa -de quien estamos hablando- se llamaba Estirada y ya veremos que su nombre, no sólo se debía a su larguísimo cuello. Estirada era una jirafa soberbia. Se jactaba de llegar a las copas de los árboles más altos y a la vez, poder bajar su cuello cómodamente para comer el pasto que tanto le gustaba. Podía hacer muchas cosas pues era una jirafa muy ágil. Decía no necesitar de nadie, pues estuviese alto o bajo, podía alcanzar lo que quería. Como era tan bonita, era la mayor atracción del zoológico. Sus pestañas eran largas y curvas, parecían muchas letras “c” pegaditas a sus ojos marrones. Su pelaje parecía un helado de vainilla salpicado con miel o viceversa, como más les guste a ustedes.